HISTORIA

Farmacia del Parque fue inaugurada en el año 1907, de la mano de Don Roque Cifarelli, inmigrante italiano que tras completar sus estudios y obtener una basta experiencia en la por entonces famosa Droguería del Águila, y luego de desempeñarse en la farmacia de su hermano mayor, ubicada en aquél momento en la intersección de las calles San Martín y Cochabamba de la ciudad de Rosario, decidió volcar sus conocimientos en un emprendimiento propio y personal, que decidió llamar "Farmacia del Parque", inspirado en su característica particular de ser la farmacia más cercana al Parque de la Independencia.

 

En un principio la Farmacia fue instalada en la esquina de Pellegrini y Corrientes, hasta que a mediados de la década del 30' el Sr. Cifarelli termina de levantar su propio inmueble a una cuadra del local originario, esto es, en la esquina de Corrientes y Cochabamba (ubicación actual), donde conjuntamente constituyó su propia vivienda.

 

Don Roque contó desde el comienzo con la colaboración de su familia, incluyendo a un hijo que se recibió de farmacéutico y bioquímico, y logró con su ayuda convertir rápidamente a la Farmacia en un ícono de la ciudad, debido a su exhaustivo conocimiento de la totalidad de las drogas en uso, su incansable estudio e investigación, y su atención personalizada y buen trato a los clientes.

 

La familia Cifarelli condujo con esfuerzo y dedicación la Farmacia hasta 1955, año en que deciden pasarla a manos del farmacéutico Julio C. Ayala, profesional recordado por clientes, médicos y colegas por sus inquebrantables principios y su profunda ética.

 

En noviembre de 1978, los farmacéuticos Antonio Horacio Ferrero y Miguel Ángel Bacchiarri, que se desempeñaban respectivamente hasta entonces y desde aproximadamente diez años como Director Técnico y Farmacéutico de la farmacia del Hospital Italiano de Rosario, reconocida nacionalmente por su nivel de producción propia, adquieren en forma conjunta la titularidad de la Farmacia, con la idea de volcar en ella la experiencia obtenida a nivel hospitalario.

 

Durante éste período, y por normativas del Colegio de Farmacéuticos, que exigían a las farmacias denominarse con el apellido de su titular, deben abandonar el nombre "Farmacia del Parque" para ser "Farmacia Bacchiarri", sin que tal hecho implicara alteración alguna en la tradición y prestigio obtenido durante los años anteriores.

 

Durante la gestión Ferrero-Bacchiarri se le dio al laboratorio un lugar preferencial en la estructura de la Farmacia, iniciándose con el tema del dolor y analgésicos apiades por vía oral, que la industria no fabricaba.

 

El 7 de Marzo de 1980 se elabora estabilizadamente la primera morfina jarabe registrada en el país, hecho que, sumado a los continuos aportes producto de la investigación y producción, arraigaron el nombre de la Farmacia en la sociedad.

 

Sin perder su historia, la Farmacia fue avanzando y actualizándose a fin de satisfacer las nuevas inquietudes planteadas, consecuencia de lo cual implementó nuevas técnicas y tecnologías, como la incorporación de comprimidoras, dosificadores, autoclaves, un área presurizada con flujo laminar, etc.

 

La Farmacia fue asimismo incorporando y capacitando técnicos y profesionales, y en este sentido ingresan a trabajar en el laboratorio de la misma, en el año 2007, la farmacéutica Melisa Galetto y el farmacéutico Diego Gabino, quienes desde un comienzo logran comprender, sentir y defender el espíritu de la Farmacia.

 

En el año 2009, y considerando su enorme profesionalidad, ética, energía y capacidad, obtenida en parte durante su aprendizaje como empleados en la Farmacia, Melisa y Diego son elegidos por los socios titulares de la misma para ser los nuevos sucesores.

 

La actual gestión Galetto-Gabino, comprensiva de la dimensión de la historia que conlleva la Farmacia, y con el fin de continuar conservando la misma, tramitan ante el Colegio de Farmacéuticos la vuelta al nombre original, lo cual les es concedido.

 

Hoy, como desde sus comienzos, hace más de un siglo atrás, "Farmacia del Parque" sigue siendo sinónimo de estabilidad, confianza, profesionalidad, y servicio constante a la salud, complementando productivamente a la industria farmacéutica y cubriendo un espacio primordial de la necesidad médica.